Félix Baca Gallardo Juan-Madrid, España

Dignidad

Hoy quiero recordar los días de mi infancia,

Crecido en una aldea a merced del infortunio.

Donde día tras día esperaba un bocado  frio,

Caído de mesa rica que llene  mi barriga fría.

I

En vano esperé ayuda de su mano mezquina,

Socorriendo al necesitado en la hora de su hambre.

O que mejorara un poquito mi hogar inclemente,

Techándolo con paja aunque sea por apariencia.

II

Indolente gobernador si ignoraba mi existencia,

Confinándome al pantano me hundía en el lodo.

Trancaba con piedras mi camino ya espinoso,

Descarnándome las manos mi dolor le complacía.

III

Empeñoso fue fortificando universidades privadas,

Levantándolas una tras otra en ciudades atrayentes.

A donde acudan de traje los  hijos de pudientes,

Dejándome marginado del cálculo y  las letras.

IV

¡Pero fui rio! Que a través de la peña se abrió paso,

Por inhóspitos atajos tras la educación y el trabajo.

De una escuelita nocturna hasta el aula universitaria,

Donde forje mi carácter para salvar a mi patria.

V

Entonces salió furioso buscando mi pecho valiente,

Para silenciar mi vos con sus cruentas represiones.

Carbonizadas sus trancas por mis claras soluciones,

¡Hoy frenaré  tu ineptitud! Retándole de frente.

VI

¿Por qué tanta desidia en crear trabajo y  educación?

¿Por qué convierte a la juventud  en un dócil peón?

¿Por qué desprecia en ellos  su innovador proyecto?

De embalsar ríos y canales de riego en suelo arenoso.

VII

¿Hasta cuándo el terror sobre su espalda el látigo?

¿Hasta cuándo retorcerá su  vientre ayunado?

¿Hasta cuanto mancillará  la honra de su linaje?

¿Hasta cuándo fragmentará el suelo donde naciste?

VIII

¿A dónde quedó  tu pasión? Si traiciona a su patria,

La hoguera se apaga y  su grito se silencia.

Si deserta en la batalla truncando la ofensiva,

Mas, sirviendo al invasor amilana mi valentía.

IX

Intimidado se rindió  sintiéndose desvalido,

Sin un palpito en su corazón ni un legado heroico.

Ya no aflora su valor ni su mano sujeta el rifle,

Ante su deber patriótico cuando morir es sublime.

X

Pero su infame sumisión avivo mi sangre materna,

Que enardeció en valor para rescatar a mi patria.

Rendido el invasor  ante mí pueblo victorioso,

Que toma su bandera,  su suelo y su destino.

XI

Entonces el pueblo entendió llevarle ante las justicias,

Y sea juzgado por el daño que causó a sus víctimas.

Y no entorpezcas más la tarea de la  juventud,

Defensora de sus fronteras restituyendo su identidad.

Fin.

                       La fatiga.

Subsistirá al  quebranto en esta agonía,

Su cuerpo desvanecido se aferra a la vida.

Estocado por el aguijón no tiene escapatoria,

Sin fuerzas sobre  el camino su vos se silencia.

                                      I

 Mira al cielo si acaso las estrellas brillen,

O la luna nueva socorra con su  luz tenue.

Todo es oscuridad  las lumbreras se desvanecen,

El silencio le abraza y  el viento se detiene.

                                     II

Quiere llamar  a  su familia, a su mejor  amigo,

Siente la casa  vacía sin palabras en la garganta.

Las paredes se congelan se opaca el espejo,

No hay más abrazos tampoco  una palmada.

                                        III

Su corazón llora de tristeza amargamente,

Gruesas lágrimas bañan su rostro pálido.

Aún no sabe si lloran por él que estaría muerto,

O si él  llora por su familiar que no pudo despedirse.

                                     IV

Pero sabe que en su gemido preludia  la hora,

Por la sangre Infestada se debilita el alma.

Ya no se pone en pie  no hay aire no respira,

Entre la luz y la penumbra navega a la deriva.

                                      V

 Entonces es derribado por las fauces del abismo,

Sin  poder defenderse es sumergido en esa lava.

No hay escapatoria cuando abrazado por el fuego,

Contrae su cuerpo y  vuelve a respirar para esquivarla.

                                       VI

Para caer en las fauces  del hielo derretido,

Que pincha los huesos y la piel se congela.

Es un balón entre los pies de la fiebre y el frio,

Dos fuerzas que se disputan esa preciada vida.

                                      VII

En su último alito  recobra el  sentido,

Por el latir alborotado que a su razón enfila.

Porque nunca se doblegó ni tampoco le dio cabida,

Luchó siendo el guerrero para mantenerse vivo.

                                     VIII

Su mente recordaba que era  feliz y  que reía,

Deleitando con su cantó declamando su poesía.

Siempre escuchó llamadas pidiéndole a que saliera,

De esa oscuridad en vuelo hacia la luz del nuevo día.

                                     IX

Entonces entendió que la tristeza no era eterna,

Que en sus manos y sus pies aún estaba su energía.

Gateó a tientas cargando su cuerpo en la travesía,

De regreso a la vida donde le quiere su familia.

Fin.

Félix Baca Gallardo Juan

Biografía:

Juan Félix Baca Gallardo nació el 21 de febrero de 1960 en Perú, siendo  el cuarto hermano de 9 hijos que tuvieron sus padres.

Cuando Juan Félix tenía 13 años de edad junto con sus padres y hermanos se mudaron a vivir a la ciudad de  Trujillo, una ciudad costera muy prospera  en el norte de Perú, donde continuaron con sus estudios.

Juan Félix  en  sus momentos libres  empezó a escribir sus primeros versos, llevado por la pasión romántica, melancólica o de tristeza que fluían  sus sentimientos.

En el año 1996 Juan Félix con su mujer y sus tres hijos cerraron su casa en la ciudad de Trujillo y se mudaron a la ciudad de Lima Capital, estableciéndose en la urbanización Mangomarca en Zarate para buscar nuevos horizontes, a consecuencia de una crisis económica que golpeaba a su país.

En el año 2002 Juan Félix y su esposa viajaron a Madrid España donde  se abocaron en  su trabajo diario, ilusionados por traer a sus tres hijos que habían dejado en su casa de Trujillo Perú.

En el año 2003 consiguieron traer  a su hijo mayor, en el año 2005  trajeron a su hijo pequeño y en 2019 trajeron a su segundo hijo quedando reunificada la familia.

En el año 2018 Juan Félix terminó su primer libro de poemas que título “Mitad Lodo Mitad Pantano” publicado por la Editorial Punto Rojo de Sevilla España.

El talento literario de Juan Félix encontró reconocimiento en Asociaciones y plataformas literarias de España y de Latinoamérica, a donde  fue invitado a participar en eventos poéticos.

Ateneo Blasco Ibáñez de Valencia organizado por la Universidad de Valencia y la Generalitat Valenciana.

Poetas por el Mundo y más de Alicante.

 La Platea Literaria de Valencia (Gatóva).

 Encuentro Internacional Valle del Vinalopó Algueña en Alicante, organizado por la Asociación Rincón Poético Valle del Vinalopó en homenaje a Miguel Hernández. Unión mundial de Poetas por la Paz y la Libertad (UMPPL) en Italia.

Agencia de Prensa Internacional   APREINT.

Radio Satélitevisión y Américavisión de Santiago de Chile.

Festival Internacional de Escritores Latinoamericanos en el siglo XXI en Lima Perú.

Revistas literarias de Alemania, España, Italia.

Ahora, Juan Félix nos sorprende con su segundo y maravilloso poemario titulado NUEVOS HORIZONTES que pronto saldrá a la venta  en España.

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